Factores de protección en el uso de las Nuevas Tecnologías

Habilidades personales: autoestima, asertividad, habilidades sociales y de solución de problemas

La autoestima

La valoración que la persona hace de sí misma, de sus cualidades y características más significativas, conforma la autoestima, un pilar básico sobre el que se cimienta la personalidad de un individuo desde la infancia y que resulta válido como uno de los mejores indicadores del ajuste psicológico en la edad adulta.

Los menores que se sienten apoyados y protegidos por sus padres presentan niveles de autoestima más elevados, pues es más fácil valorar las propias cualidades cuando las personas más próximas les ayudan a hacerlo.

La familia es el lugar ideal para los hijos puedan formar y consolidar una autoestima firme. Para esto, es importante que los padres permitan a sus hijos asumir responsabilidades, cometer errores y poder rectificarlos, así como aceptar y exponer críticas de manera constructiva. Además, una tarea fundamental de los padres es manifestar a sus hijos el amor que sentimos hacia ellos.

Por otro lado, una baja autoestima puede producir sentimientos de inferioridad, dolor, angustia, ansiedad, culpa o impotencia. Estos sentimientos generarán en el niño timidez, descenso de su creatividad, conductas agresivas o de aislamiento, pudiendo incluso llegar a desarrollar problemas de depresión, anorexia, abuso de drogas o de las Nuevas Tecnologías, entre otros.

Los mejor que podemos hacer es conversar con el adolescente, conocerle y estar al tanto de lo que le preocupa, haciéndole ver que todos somos distintos y que los errores son normales, incluso algo que nos ayuda a superarnos como personas.

Por lo tanto:

  • Acepta y valora a tu hijo por lo que es, siendo realista, aceptando lo bueno y lo mejorable, sin que el cariño que se le da dependa de lo que haga.
  • Respeta su individualidad como persona, sus tiempos, su forma de pensar y de sentir.
  • Corrige sus defectos con cariño, de forma positiva, sin insular ni culpabilizarle y mostrándole que lo erróneo es la conducta, no él.
  • Refuerza las conductas positivas con frases simples como “qué bien lo has hecho”.
  • Da a tu hijo responsabilidades adaptadas a su capacidad, se sentirá útil y capacitado.
  • Pon límites claros y consistentes de lo que puede y debe hacer.

Asertividad

Se denomina asertividad a la capacidad de defender los propios intereses y derechos sin atropellar ni herir los de los demás. La persona asertiva conoce sus derechos y los de los demás, los respeta y se hace respetar y, ante un conflicto, expone sus intereses in imponerlos.

Ante una situación de conflicto se pueden señalar tres formas básicas de actuar: agresiva, pasiva o asertiva.

Habilidades sociales

Todas las personas necesitamos una serie de habilidades para relacionarnos adecuadamente con los demás. Las habilidades sociales son comportamientos complejos que indican el manejo de aspectos de la comunicación verbal y no verbal. Una persona habilidosa socialmente es capaz de manejar ambos aspectos en sus relaciones con otras personas.

Las habilidades sociales básicas son:

  • Hacer y aceptar cumplidos.
  • Hacer y rechazar peticiones.
  • Expresar desagrado o disgusto justificado.
  • Aceptar las quejas o críticas de los demás.
  • Iniciar, mantener y finalizar conversaciones.
  • Expresar opiniones personales y/o defender los propios derechos.
  • Disculparse o admitir ignorancia.

Para facilitar la adquisición y el correcto desarrollo de las habilidades sociales es conveniente:

  • Ofrecer un modelo adecuado de comunicación y relación con los demás, siendo ejemplo de respeto y asertividad.
  • Valorar los aspectos positivos.
  • Permitir la adopción de distintos puntos de vista.
  • Proporiconar y favorecer situaciones que faciliten el desarrollo y aprendizaje de habilidades sociales.

La solución de problemas

Un problema es una situación de la vida para la que no disponemos de una respuesta adecuada. Resolverlo, por tanto, consiste en buscar la solución más correcta en esa encrucijada. Las personas aprendemos desde pequeñas a superar nuestras dificultades a través de las indicaciones y consejos de los demás, así como de la propia experiencia. El papel de los padres en este proceso e clave, ya que los niños, desde muy pequeños, observan cómo los adultos actúan ante los conflictos y se enfrentan a ellos, así como los resultados que logran.

Para lograr una adecuada solución de los problemas, es útil aplicar la “técnica de solución de problemas” que consta de las siguientes fases:

  • Definir el problema con todos sus componentes.
  • Ordenar los objetivos a conseguir según su importancia.
  • Diseñar las posibles soluciones, teniendo en cuenta sus consecuencias (tanto positivas como negativas).
  • Puntuar las soluciones y elegir la solución que se considere mejor.
  • Planificar su respuesta en marcha.
  • Valorar posteriormente los resultados.

Protección desde la familia: habilidades de comunicación familiar, normas y límites, alternativas de ocio y tiempo libre, ejemplo dado a los hijos.

Habilidades de comunicación familiar

La comunicación familiar permite un adecuado clima de convivencia. Dialogar no sólo es hablar, sino también saber escuchar. Uno de los errores más frecuentes de los padres es considerar que mantenemos una adecuada comunicación con nuestros hijos porque hablamos mucho con ellos. Para que el diálogo sea efectivo, los padres no sólo deben hablar, sino escuchar e intentar entender el punto de vista de nuestros hijos.

A la hora de comunicarte con tu hijo, ten en cuenta los siguientes aspectos que pueden ayudarte a mejorar el diálogo con él:

  • Si tienes que criticar algo, céntrate en el comportamiento inadecuado y no en la persona.
  • Habla de los temas de uno en uno.
  • No acumules las emociones negativas.
  • Céntrate en el presente.
  • Sé específico, concreto y preciso.
  • Evita as generalizaciones, sustituye términos como “siempre” y “nunca”.
  • Sé breve.
  • Cuida la comunicación no verbal.
  • Elige el lugar y el momento adecuados.
  • Pon límite a las discusiones. A veces, cuando discutimos sobre un determinado tema, el nivel de tensión alcanza tal extremo que es imposible llevar a cabo un diálogo efectivo.

Normas y límites

Que los padres establezcan normas y límites es básico en la educación de los hijos. Los menores necesitan ser guiados por los adultos para aprender a realizar aquello que desean de la manera más adecuada. Por tanto, es importante fijarles unas normas de comportamiento y unos límites claros y precisos.

A la hora e establecer normas a tus hijos, ten en cuenta:

  • No es posible limitar todo.
  • Escucha su punto de vista.
  • Sé coherente.
  • Sé claro y explica a tu hijo con precisión en qué situaciones se va a aplicar la norma y cuáles van a ser las consecuencias si se incumple.
  • Prémiale siempre que cumpla con lo establecido. El reconocimiento verbal es el mejor premio.
  • Plantea las normas en positivo.
  • Recuerda las normas de vez en cuando para que no se olviden.
  • Actúa frente a las transgresiones: cuando se fija una norma también se fija la sanción en caso de que no se cumpla.

Alternativas de ocio y tiempo libre

El tiempo libre es un momento de aprendizaje a través de actividades gratificantes. Por esta razón, los padres deben enseñar a sus hijos a gestionar su descanso y entretenimiento de forma adecuada. Debemos ofrecerles todas las posibilidades de ocio a nuestro alcance y motivarles para que se impliquen en ellas.

Estas actividades, además, son útiles siempre que favorezcan el desarrollo personal, por lo que es muy importante que ellos puedan vivirlas como una experiencia lúdica, distinta de las actividades escolares.

A pesar de la conveniencia de que los hijos practiquen actividades diversas y variadas hay que tener cuidado con caer en el error de llenar su tiempo de ocio con demasiadas tareas. Los padres deben tener en cuenta una serie de aspectos básicos:

  • Los niños necesitan tiempo libre para jugar.
  • Las actividades deben ser progresivas, a medida que pasa el tiempo el nivel de profundidad en la tarea debe ir en aumento.
  • Hay que evitar que las actividades sustituyan el tiempo de estudio, juego o convivencia familiar.
  • Se deben tener en cuenta los gustos o preferencias de cada niño.

Ejemplo dado a los hijos

En la familia se produce de forma natural uno de los procesos más importantes del aprendizaje: el llamado aprendizaje vicario  por modelado. El comportamiento de los padres es observado por sus hijos, que aprenden e incorporan nuevas formas de comportarse al observar lo que otras personas hacen, en especial aquellas personas de relevancia para ellos. Por ello, los padres deben ofrecer el modelo de conducta y actitud que desean ver en sus hijos. En definitiva, se trata de educar con coherencia.

Si un niño observa que su padres o madre habla por su teléfono móvil en cualquier parte, sin respetar los lugares en los que está prohibido, es probable que comience a utilizarlo de la misma manera y que incluso exija su derecho a hacerlo.

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