El teléfono móvil y los adolescentes

Los adolescentes utilizan el teléfono móvil con fines muy diversos, principalmente para enviar mensajes y hacer llamadas a amigos y familiares, pero también lo utilizan, de forma cada vez más frecuente para conectarse a Internet, enviar fotos o vídeos, escuchar música y descargarse canciones.

En cuanto a la adquisición del primero teléfono móvil, llama la atención el rápido descenso de la edad a la cual un menor obtiene su primer teléfono móvil: entre los diez y los dieciséis años. Esto nos hace llegar a las siguientes conclusiones:

  • Las llamadas y los mensajes de texto (E-mail, WhatsApp,  etc.) son las formas de comunicación que los adolescentes españoles utilizan en mayor medida.
  • La música y los juegos son los servicios más demandados.

Este consumo se traduce en una media mensual de 14 euros por móvil, que los padres asumen a cambio de la seguridad que les da poder localizar a su hijo en cualquier momento.

Ventajas frente a riesgos

Los padres deben educar a sus hijos en el uso responsable del móvil, no sólo en lo que al gasto se refiere, sino también en la utilización de los accesorios como cámaras, grabadoras, descargas de Internet u otros. No hay que olvidar que la grabacion y difusión de imágenes requiere la autorización de las personas implicadas; si no es así, puede suponer un delito por el cual el menor puede ser denunciad, juzgado y sancionado. Es importante que los jóvenes sepan si su comportamiento es adecuado y, sobre todo, que aprendan a respetar la intimidad de los demás.

Los adolescentes deben entender asimismo en qué momentos o lugares no es adecuado el uso de los teléfonos móviles, por ejemplo, en el cine, en la sala de espera de un hospital, mientras se está comiendo en familia y, por supuesto, en el colegio.

Es frecuente encontrar adolescentes que utilizan su móvil cuando van caminando por la calle, bien sea escuchando música, mandando SMS o hablando con alguien. Esta situación, tan habitual, puede llegar a ser peligrosa. Mientras se camina por la calle hay que estar atento al tráfico, a los semáforos y al resto de peatones, si vamos distraídos con el móvil podemos sufrir algún pequeño accidente.

Otra práctica habitual entre los adolescentes es el uso del teléfono móvil al irse a dormir: mandan mensajes de texto a sus amigos esperando que contesten. Esto, además de hacer que se duerman más tarde, puede alterar su ritmo de sueño. Para obtener un adecuado descanso es necesario evitar situaciones que nos alteren justamente antes de conciliar el sueño.

Recientemente, las operadoras de telefonía móvil han puesto a disposición de los padres una serie de herramientas de control y prevención de situaciones conflictivas, tales como teléfonos móviles con localizador para saber dónde se encuentra el menor, servicios de cobre revertido para que puedan llamar aunque no tengan saldo, mecanismos de restricción de llamadas y mensajes, y servicios de filtrado y restricción de contenidos de Internet. Para conocer los servicios que ofrece cada operador hay que ponerse en contacto directamente con ellos; en el teléfono de atención al cliente nos informarán de todas las posibilidades a nuestro alcance.

Si hemos decidido comprar a nuestro hijo un teléfono móvil, se considera más adecuada la opción de comprarlo con contrato. De esta manera, de forma periódica, podremos saber qué es lo que hace con el móvil. Leyendo la factura tendremos una información muy completa. Por ejemplo, podemos saber a qué números llama o manda SMS, si utiliza el móvil para llamar a número de tarifa adicional, si descarga tonos, fondos o juegos, o si se conecta a Internet. Por otra parte, los móviles de contrato permiten limitar el consumo mensual, de modo que, una vez superado el límite, ya no se puede utilizar ningún sistema de pago.

Hoy, los teléfonos móviles contienen mucha información personal (agenda, contactos, fotos, …). Por este motivo, en caso de pérdida o robo, no sólo hay que bloquear la tarjeta SIM, para impedir que terceras personas hagan llamadas a cargo del usuario, sino también bloquear el terminal, para que éste quede totalmente inutilizado.

Pautas de uso adecuado

  1. Observa el uso que tu hijo hace del móvil. La mejor herramienta de los padres es la observación del comportamiento de sus hijos.
  2. Enséñale a utilizarlo sólo cuando sea necesario y no haya otra forma de comunicarse.
  3. Pídele que sus conversaciones sean cortas.
  4. Pon un límite de gasto mensual y de tiempo de uso del móvil.
  5. Hazle responsable del gasto que genera su móvil.
  6. Dale a conocer las tarifas telefónicas. Para que se haga responsable del gasto es necesario que conozca las tarifas de cada actividad que realiza con el teléfono.
  7. No le permitas superar los límites de tiempo o dinero establecido. La solución es sencilla en el caso del gasto: no permitirle recargar la tarjeta o, si tiene contrato superar el gasto mensual establecido. Lo más complicado al comienzo de su uso será el límite de tiempo.
  8. Exígele que apague el teléfono cuando no lo necesite o no pueda utilizarlo.
  9. No permitas que realice descargas de vídeos, politonos o intercambio de archivos de forma continua.
  10. Infórmale de los riesgos que conlleva tener el Bluetooth activado. Cualquiera podría enviarle un virus que estropee de manera fulminante el móvil, por ello, debe activarlo únicamente para intercambiar algún archivo y luego volver a desactivarlo.
  11. Intenta que el teléfono móvil no te separe de tus hijos por ser un instrumento o un lenguaje que desconoces.

Mensajes clave para los adolescentes

  1. Utiliza tu móvil sólo cuando sea necesario. Tendrás que pactar con tu familia las situaciones de uso.
  2. Utilízalo de forma que no te aísle de las personas que te rodean. Y cuando lo hagas observa las normas básicas de educación y cortesía.
  3. El teléfono móvil debe estar apagado en lugares donde no esté permitido su uso.
  4. Da prioridad a las personas con las que estás hablando físicamente frente a la persona que te llama al móvil.
  5. Controla lo que gastas cada mes y conoce las tarifas de tu teléfono móvil. Recuerda no sobrepasar el límite acordado.
  6. Utiliza otros medios de comunicación que se adapten más a otras circunstancias. Por ejemplo, el teléfono fijo para llamar a otro fijo, el correo electrónico, una reunión de amigos u otros canales de comunicación.
  7. Pide permiso antes de fotografiar o grabar a alguien.

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