Criterios para la elaboración de adaptaciones curriculares en caso de déficit intelectual

Los alumnos con déficit intelectual van a requerir una adaptación curricular individual que, generalmente, será significativa. A continuación algunos tipos de adaptaciones que pueden ser válidas para este tipo de alumnado:

Adaptaciones en los elementos de acceso

  • Elementos personales y organizativos:
    • Requieren atención específica e individualizada: PT, AL, monitor EE, EOE.
    • Debe establecerse una coordinación entre los diferentes profesionales para que la respuesta educativa sea la más adecuada posible.
    • Es muy importante la coordinación con los servicios de salud.
  • Elementos materiales y espaciales.
  • Las distintas dependencias dispondrán de un pictograma que facilite al alumno el contenido de las actividades que se realizan.
  • Se utilizarán aquellos objetos y juguetes que estimulen la percepción y las sensaciones.
  • Se utilizarán programas de intervención.

Adaptaciones en los elementos del currículo

  • Metodología:
    • Requieren ambientes educativos muy estructurados y predecibles. El ambiente debe ser simple. El educador debe mantener una actitud directiva.
    • Las consignas, instrucciones y señales deben darse sólo después de asegurar la atención del niño y ser claras.
    • Requieren pautas de aprendizaje basada en “aprendizaje sin error”.
  • Objetivos y contenidos:
    • Introducir objetivos y contenidos referidos al aprendizaje de sistemas alternativos o complementarios de comunicación.
    • Priorizar objetivos y contenidos referidos al desarrollo de la comunicación y de la interacción social.
    • Incluir objetivos y contenidos que propicien el trabajo cooperativo y la interacción entre iguales para favorecer la comunicación y la socialización.
    • Excluir los contenidos y objetivos que sean escasamente relevantes para el proceso de aprendizaje.
  • Competencias básicas:
    • Deben desarrollar las diferentes competencias básicas. En la ACI se debe indicar cómo contribuye cada área a la consecución de las competencias.
  • Evaluación:
    • La evaluación se realizará de forma continua y basada principalmente en la observación, aunque también se pueden utilizar determinadas escalas.
    • Se modificarán los instrumentos y criterios de evaluación en función de los objetivos que se hayan establecido.
  • Implicación familiar :
    • La familia debe estar implicada en el proceso general de escolarización y de aprendizaje del alumno. Debe colaborar en aspectos concretos de la ACI que se requieran.
  • Criterios de promoción:
    • En relación a la promoción, al igual que la mayoría de Alumnado Con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo, el criterio preferente es la socialización. Estos alumnos pueden permanecer de manera extraordinaria un año más en cada una de las etapas de infantil, primaria y secundaria obligatoria.

Orientaciones metodológicas

Es en el propio entorno donde se pueden observar los déficits y competencias de la persona con déficit intelectual, por tanto, nuestra misión será organizar entornos saludables, que ofrezcan posibilidades y favorezcan el desarrollo de la persona. Esto se consigue con la puesta en marcha de estrategias de aprendizajes significativos y funcionales.

Aprendizajes útiles y pertinentes, que satisfagan las necesidades de la vida diaria de la persona con déficit intelectual. Cualquier espacio puede convertirse en un contexto educativo. Se supera así el enfoque más formal y académico del currículo ordinario.

Los cuatro modelos metodológicos para la atención al déficit intelectual son:

Modelo ecológico y funcional con una programación por entornos

Los contenidos están organizados por entornos, considerando que todos los espacios físicos del centro así como otros utilizados fuera del mismo, son contenidos educativos donde poner en marcha aprendizajes.

En cada contexto elegido, las diferentes situaciones de enseñanza deben organizar un itinerario de aprendizaje, que posibilite el desarrollo de las habilidades básicas y permita la convergencia de contenidos de distintas áreas, lo cual convierte el aprendizaje en aprendizaje significativo, confiriéndole el valor que debe tener para alumnos con necesidades de apoyo generalizado.

Como técnica de enseñanza a utilización del modelado y el encadenamiento están muy indicadas.

La forma de trabajar va a estar basada fundamentalmente en un aprendizaje interactivo. Este tipo de aprendizaje se puede dividir en varias etapas dependiendo de las capacidades del alumnado:

  • Aprendizaje co-activo: situación uno a uno. Dependencia total de la persona adulta. Ésta debe colocar al niño en posición para poder aprender, mueve partes de su cuerpo para que experimente el aprendizaje “haciendo”.
  • Apredizaje cooperativo: la persona adulta realiza un papel de apoyo y alentador para el niño. Le sostiene un codo en vez de la mano, etc.
  • Aprendizaje reactivo: el niño tiene ya la capacidad para aprender solo. La persona adulta debe alentar de modo normal, con una sonrisa y con elogios. Se debe empezar por las áreas en las que sienta más seguridad.

Modelo de estimulación multisensorial

Para alumnado con déficit intelectual y graves dificultades motrices podemos orientar el trabajo a la estimulación o el despertar de los sentidos proporcionándoles experiencias multisensoriales.

El modelo de Estimulación Basal y los principios de la aplicación de la fisioterapia son técnicas muy apropiadas. Este modelo aporta un concepto de intervención globalizada multisensorial con el objetivo de promover la comunicación, la interacción y el desarrollo, tomando como punto de partida cada una de las necesidades humanas más básicas. El objetivo es conseguir que el alumno conecte con el entorno y perciba los cambios que se producen en él de forma vivencial y establecer una relación entre nosotros y el alumno o alumna que se traduzca en una interacción positiva para ambos, en las que nuestro lenguaje común, son la respiración, el tacto, vocalizaciones y el movimiento, sin por ello dejar aparte el lenguaje verbal.

Con la fisioterapia se busca desarrollar al máximo el potencial cerebromotriz del alumno. Para ello, se realizan sesiones de tratamiento individuales, tratando también de evitar posibles deformaciones de tipo ortopédico que se pueden producir.

Se trabajará de forma coordinada con el médico rehabilitador del Servicio de Salud que tiende a cada alumno, el técnico ortopédico, otros profesionales y la familia con el fin de unificar criterios a la hora de priorizar objetivos en el tratamiento y determinar las ayudas técnicas más apropiadas.

La enseñanza de habilidad comunicativas y sociales

Las dificultades que puede presentar con respecto al desarrollo de su comunicación y su desenvolvimiento en el medio se deben subsanar empleando sistemas aumentativos y alternativos de comunicación y estructurando el ambiente, así como su trabajo, de forma que se favorezcan y ayude al alumno a comprender su entorno y desenvolverse mejor en el mismo.

  • Estructuración espacial: nos ayudamos de claves visuales para que los alumnos, a través de esta señalización, comprendan cada uno de los espacios donde realiza una actividad.
  • Estructuración temporal: claves visuales con las acciones principales de la jornada (paneles informativos, agendas, horarios individuales…).
  • Estructuración del trabajo: diseño de las actividades con ayudas visuales.

Todas estas claves se convierten en “muletas” para el control del entorno.

Para la elección del sistema aumentativo o alternativo de comunicación, a usar en cada caso, podemos basarnos en la teoría de la comunicación total como estrategia de intervención, por implicar esta teoría una filosofía educativa que contempla las características personales del sujeto, los obstáculos que limitan la comunicación y las estrategias que se pueden utilizar para hacer posible una buen nivel de la misma en cada caso concreto y en cada situación. El objetivo es conseguir la comunicación.

Basándonos en este teoría a cada alumno se le diseñaría, según sus posibilidades y tras una evaluación previa, su propio sistemas aumentativo o alternativo de comunicación. Para la enseñanza de los signos como una ayuda más para comunicarse podemos utilizar la metodología empleada por Benson Shaeffer.

Son técnicas de instrucción de encadenamiento hacia atrás, aprendizaje sin error. Se desarrolla la espontaneidad de lo aprendido partiendo de lo que más le interesa al alumnado.

Para el uso de pictogramas y/o fotos como medio de comunicación podemos emplear:

  • Símbolos pictográficos para la comunicación no verbal (SPC) de Mayer-Johson.
  • Programa de Estructuración Ambiental por Ordenador (PEAPO) de Pérez de la Maza (2000).

En los casos que sea necesario utilizaremos ayudas técnicas para favorecer el acceso a la comunicación. Estas ayudas podrán ser desde sencillos tableros, agendas… hasta el ordenador y comunicadores personales que los alumnos que lo precisen manejarán mediante pulsadores, emuladores que previamente diseñaremos según sus posibilidades.

El tratamiento de las conductas problemáticas como conductas desafiantes

En la intervención ante las conductas disruptivas, desafiantes o comportamientos inapropiados es la “hipótesis funcional o comunicativa de conductas” una técnica apropiada a utilizar. Se analizan las condiciones y situaciones del contexto que presentan más dificultad para el alumno y las motivaciones y funciones de la conducta, modificando el entorno y las competencias personales. El control de este tipo de conducta supone un desafío para el trabajo con personas con déficit intelectual y problemas de conducta.

Del éxito en el control y la autorregulación de este tipo de conductas dependen las posibilidades de progreso del alumnado.

Es importante tener en cuenta en este planteamiento de la conducta lo siguiente:

  • La conducta problemática es propositiva o intencional.
  • Es necesario realizar una evaluación funcional para identificar la finalidad de la conducta problemática.
  • La intervención en la conducta problemática debe centrarse en la educación, no simplemente en la supresión de la conducta.
  • El objetivo último de la intervención es el cambio en el estilo de vida, en lugar de la eliminación de los problemas de comportamiento.

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